Diálogo interior
Hoy fue asesinado Santiago Nasar, y no puedo evitar sentir que pude haberlo evitado si tan solo me hubiera tomado el asunto con la seriedad que merecía. Intento convencerme de que hice lo correcto, pero mi conciencia no me deja en paz. Tras haber confirmado que el terrible crimen fue cometido, solo persiste una pregunta que sigue atormentándome: ¿por qué no actué a tiempo? “Quizás no fue del todo mi culpa” me digo, puesto que los rumores nunca terminan en este pueblo, sin embargo, todos los indicios, sospechas y advertencias que presencié esta mañana significaban algo y simplemente decidí ignorarlo. Puede que este asunto se borre de la memoria del resto de la comunidad en cuestión de días, pero para mí, persistirá por siempre la culpa y el recuerdo de que mi incredulidad llevó a ese pobre hombre a la tumba.
— Coronel Lázaro Aponte
Página 46, Crónica de una muerte anunciada.
